Las enfermedades cardiovasculares (ECV) continúan siendo la principal causa de mortalidad a nivel mundial. Por ello, la prevención, especialmente a través de la alimentación, es una de las herramientas más estudiadas y eficaces para cuidar la salud del corazón.
En este contexto, el papel de los productos lácteos ha generado debate durante años. ¿Son aliados de una dieta cardiosaludable o conviene limitar su consumo? La ciencia más reciente empieza a aportar respuestas más claras, y todo apunta a los beneficiosos efectos de incluir el consumo de lácteos para el cuidado de la salud cardiovascular.
Un amplio estudio publicado en Nature Communications en 2025, con datos de más de un millón de personas y el respaldo de la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT), ofrece nuevas claves sobre la relación entre el consumo de lácteos y el riesgo cardiovascular.
El valor nutricional de los lácteos
Los productos lácteos forman parte de la dieta tradicional en muchas culturas, incluida la nuestra, y aportan nutrientes esenciales:
- Proteínas de alto valor biológico
- Vitaminas como A, D, B2 y B12
- Minerales clave como calcio, fósforo, potasio y zinc
- Componentes bioactivos propios de la “matriz láctea”
Estos nutrientes pueden influir positivamente en factores de riesgo cardiovascular como la presión arterial, el metabolismo lipídico o la salud ósea. Sin embargo, los lácteos también contienen grasas saturadas, lo que históricamente ha generado dudas sobre su papel en la salud del corazón.
¿Qué ha investigado este nuevo estudio?
El estudio publicado en Nature Communications se apoya en una base científica especialmente sólida, ya que combina datos procedentes de dos de las mayores cohortes prospectivas a nivel internacional —el China Kadoorie Biobank y el UK Biobank—, con el análisis directo de más de 612.000 adultos. A esta información se suma un meta-análisis de 32 estudios previos, que en conjunto reúnen a más de 1,2 millones de participantes y más de 73.000 casos documentados de enfermedades cardiovasculares.
El objetivo de este amplio trabajo ha sido analizar de forma global y rigurosa la relación entre el consumo de lácteos y la incidencia de enfermedades cardiovasculares, cardiopatía coronaria e ictus, aportando una visión más completa y actualizada sobre el impacto de estos alimentos en la salud cardiovascular.
Principales resultados: no todos los lácteos actúan igual
Uno de los mensajes más importantes del estudio es que no todos los lácteos tienen el mismo impacto sobre la salud cardiovascular.
– Queso y lácteos fermentados
- El consumo frecuente de queso se asoció de forma consistente con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, cardiopatía coronaria e ictus.
- Este efecto protector se observó tanto en estudios individuales como en el análisis global.
- Los procesos de fermentación podrían jugar un papel clave, influyendo positivamente en el metabolismo y la microbiota.
– Leche
- En el Reino Unido, el consumo de leche semidesnatada y desnatada se asoció con menor riesgo cardiovascular.
- La leche entera mostró resultados más neutros, sin asociaciones negativas claras, pero con un efecto protector menos evidente.
- En China, el consumo moderado de leche entera se relacionó con una reducción del riesgo de ictus, especialmente hemorrágico.
– Contenido graso
- Los lácteos bajos en grasa se asociaron con menor riesgo de ECV e ictus.
- Los lácteos altos en grasa mostraron una posible reducción del riesgo de cardiopatía coronaria, pero no de ECV en general.
¿Qué nos dice el meta-análisis global?
Al analizar los datos de 30 países y varios años de seguimiento, los investigadores concluyen que:
- Un mayor consumo total de lácteos se asocia con:
- 🔻 3,7% menos riesgo de ECV
- 🔻 6% menos riesgo de ictus
- Cada ración diaria adicional de lácteos se relaciona con una reducción aproximada del 2% en el riesgo cardiovascular.
Estos resultados refuerzan la idea de que el consumo moderado y regular de lácteos puede formar parte de una dieta cardiosaludable.
Entonces… ¿debemos consumir lácteos para cuidar el corazón?
La evidencia actual apunta a una conclusión equilibrada y sensata:
👉 Los lácteos pueden formar parte de una alimentación saludable para el corazón, siempre que:
- Se priorice la variedad
- Se tengan en cuenta los hábitos culturales
- Se adapten las elecciones al perfil individual (edad, riesgo cardiovascular, estilo de vida)
No se trata de un único alimento milagroso, sino del conjunto de la dieta y del estilo de vida.
El compromiso de El Buen Pastor con la salud y la calidad
En Leche El Buen Pastor, llevamos más de 100 años elaborando productos lácteos con un enfoque claro:
- Materia prima de calidad
- Procesos de transformación rigurosos y seguros
- Respeto por el origen y por las familias que confían en nosotros
Nuestra leche y nuestros productos forman parte de una dieta equilibrada, pensada para acompañar a las familias en su día a día, también cuando hablamos de salud cardiovascular.
Porque cuidar lo que comes es una forma de cuidar tu futuro.
Conclusión
La ciencia más reciente confirma que el consumo moderado de lácteos, especialmente de quesos y productos fermentados, puede contribuir a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y de ictus.
Como siempre, la clave está en el equilibrio, la calidad de los alimentos y la adaptación a cada persona.
🥛💙 En Leche El Buen Pastor creemos en una alimentación basada en el rigor, la tradición y el cuidado de la salud.
Referencia científica
Zhuang, P. et al. (2025). A global analysis of dairy consumption and incident cardiovascular disease.
Nature Communications, 16(1), 437.
https://doi.org/10.1038/s41467-024-55585-0